• El desafío de los cupos del Granca en su nueva realidad de Primera FEB

    Baloncesto

    04-08-2026 11:29:30

    Alejandro Rebollo

     

    El reciente descenso del Dreamland Gran Canaria a la Primera FEB ha supuesto un duro golpe para una afición acostumbrada a codearse con la élite europea. La confección de la plantilla para la temporada 2026-2027 ya ha dejado claro cuál será la piedra angular del nuevo proyecto: una reestructuración profunda basada en el orgullo local y los cupos nacionales.

     

    Bajar a la segunda categoría del baloncesto español implica, inevitablemente, un recorte presupuestario y una fuga de talentos. Jugadores de cartel internacional abandonan la isla, dejando paso a una rotación donde los Jugadores de Formación Local (JFL) dejan de ser un mero trámite reglamentario para convertirse en el motor principal del equipo.

     

    Es evidente que el nivel técnico y físico de la plantilla bajará respecto al equipo que competía en la Liga Endesa. Ya no veremos a estrellas extranjeras en el Arena resolviendo partidos de máxima exigencia. Sin embargo, hay calidad en los cupos actuales en el marco de la Primera FEB.

     

    Lo que en la ACB podría ser un jugador de rotación para dar descanso a los titulares, en la antigua LEB Oro se convierte en una pieza diferencial.

     

    Jugadores como Miquel Salvó o Carlos Alocén poseen una experiencia táctica y un ritmo competitivo que está varios peldaños por encima de la media de la Primera FEB. Recuperando el "acento canario" esa es la nueva política del club, destacando la intención de recuperar la identidad isleña en el vestuario. La vuelta de jugadores de la tierra como Fran Guerra o Christian Díaz asegura compromiso, pertenencia y, sobre todo, un nivel sobresaliente para pelear por el ascenso. La dirección deportiva se ha movido rápido este verano de 2026, incorporando perfiles muy específicos para la dureza de la segunda división, como el especialista defensivo Juan Rubio y escoltas tiradores con experiencia reciente en ascensos a la ACB.

     

    En los últimos años, el Gran Canaria, al igual que muchos otros clubes de ACB, aprovechaba la normativa para cuadrar sus cupos con jóvenes talentos extranjeros formados en España como Ziga Samar o Jovan Kljajic. El paradigma ha cambiado. La exigencia de la Primera FEB es distinta: es una liga larga, muy física, de pabellones difíciles y donde el talento puro a veces sucumbe ante la veteranía y el oficio. Tener un bloque nacional fuerte no es solo una obligación legal para rellenar el acta; es la receta histórica más fiable para conseguir el ascenso.

     

    La afición amarilla tendrá que adaptarse a ver un baloncesto menos vistoso y con menos nombres de estrellas. El nivel general cae, es un hecho matemático dictado por el descenso y la reducción económica. No obstante, la calidad de los cupos del Gran Canaria para esta temporada en Primera FEB es de absoluta élite dentro de su liga.