Baloncesto
29-05-2026 19:24:59
Iván Icígar
El Dreamland Gran Canaria afrontaba la visita al Roig Arena, la última del curso, con la permanencia en el horizonte. A los claretianos les bastaba con una victoria o con una derrota del Zaragoza para asegurar otra temporada más en la élite del baloncesto español. El marcador se abrió con una canasta de Chimezie Metu, que asumió galones desde la media distancia. Sako respondió por parte de los taronjas, dominando el aro con dos canastas consecutivas, a las que Tobey contestó para poner las tablas. Mientras Montero y De Larrea sumaban para los de Pedro Martínez, Nico Brussino lideraba a los insulares con dos triples consecutivos (10-10). Los ataques de Gran Canaria empezaron a acusar el nerviosismo del momento, agotando posesiones y sin acierto desde el tiro libre, donde Mike Tobey firmó un uno de dos. A ello se sumó un primer microparcial local, con seis puntos consecutivos de Omari Moore, que, unidos a una canasta de Cárdenas, dejaban a los valencianos mandando por siete. Con el paso de los minutos, los problemas ofensivos de los de Che García seguían ahí, con un equipo errático en el tiro y obligado a apretar más atrás. Isaiah Wong recortó con una buena entrada a canasta, pero Sima no tardó en responder. Entonces llegó el carrusel de cambios, que trajo consigo un triple de Brandon Jefferson para el Granca, aunque Montero apagó enseguida la reacción. Sin embargo, Chimezie Metu respondió acto seguido con un canastón para acercar a los amarillos al cierre del primer cuarto, con ventaja local de 24-18.
El arranque del segundo cuarto sentó como un jarro de agua fría para el Dreamland Gran Canaria: el Valencia se colocó con +10 en el marcador gracias a las canastas de Badio y Sako. Che García pidió tiempo muerto con el fin de cortar la sequía y reenganchar a los suyos, pero no hubo reacción. Los taronjas actuaban como un martillo pilón con otro parcial de 4-0 firmado por Pradilla y Badio. Pese al buen hacer de Wong liderando la ofensiva, poco podía hacer el Granca para contrarrestar a un Neal Sako dominante en la pintura y a un Brancou Badio muy superior a los exteriores amarillos (36-20). Wong volvió a sumar en penetración, pero el equipo de Pedro Martínez seguía haciendo leña del árbol caído, anotando y respondiendo a cada tímido intento de recorte del cuadro claretiano, con Matt Costello imponiéndose ahora en la zona. Un canastón de Omari Moore dejaba a los amarillos con 18 puntos de desventaja, en pleno estado de descomposición sobre el Roig Arena. Un claro ejemplo llegó en la jugada posterior: Nico Brussino firmó un 2+1 que se esfumó como un azucarillo tras un triple de Cárdenas, consecuencia de una mala defensa del Granca. Ir a los puntos ante el equipo más anotador de la competición no parecía el mejor plan para un Gran Canaria que, además, sigue arrastrando serios problemas desde el perímetro. Los de Che García vislumbraron algo de luz con dos triples consecutivos de Tobey y Brussino para colocarse a 12, pero fue solo un espejismo. Valencia respondió con contundencia gracias a tiros libres de Key y a un triple liberado de Moore. El ex de Darussafaka conectó después con Yankuba Sima en una jugada de alley-oop que levantó al Roig Arena y hundió un poco más al Gran Canaria. La diferencia escaló hasta los 21 puntos con otra canasta de Moore, y el primer tiempo se cerró con una penetración de Wong, aunque con la sensación de que el Granca solo podría seguir en la ACB por lo que ocurriera en la pista de Zaragoza (52-33).
Ya en la segunda parte, y pese a un tiro libre de Montero, el Granca arrancó con algo más de acierto gracias a Pelos y Brussino. Sin embargo, los de Pedro Martínez no tardaron en recomponerse y volvieron a estirar la renta hasta el +21 tras cuatro puntos consecutivos de Brancou Badio. No le entraba nada a un Dreamland Gran Canaria que estaba completamente a merced del conjunto taronja. Montero y Kam Taylor agravaban una diferencia de marcador que Brandon Jefferson intentaba maquillar en la medida de lo posible. La desventaja llegó hasta los 24 puntos con un triple de un Brancou Badio que se convirtió en un auténtico quebradero de cabeza para los isleños. El ex del Manresa volvió a anotar poco después para colocar un durísimo 67-41 en el marcador. Che García pidió tiempo muerto para intentar maquillar un resultado muy duro y reenganchar a unos jugadores que, más que nerviosos, parecían tocados anímicamente por la situación. A la vuelta a pista, los claretianos firmaron un parcial de 2-8 liderado por Chimezie Metu, aunque cuatro puntos consecutivos de Omari Moore prácticamente anularon su efecto. Metu volvió a la carga con otra canasta, pero el rendimiento ofensivo del Valencia era superlativo y ahora era Yankuba Sima quien se sumaba a la fiesta del triple para mantener la ventaja en 25 puntos. Ante la pasividad defensiva de un Granca que parecía desconectado del partido, Braxton Key recuperó un balón que parecía perdido para acabar anotando y cerrar así el tercer cuarto (80-53).
Le quedaban diez minutos al Granca para decidir en qué categoría competiría en la 26/27. Y, de terminar en la ACB, no sería por méritos propios, sino por el tropiezo del Casademont Zaragoza. Abrían el último cuarto los amarillos con un parcial de 2-6 liderado por Ziga Samar. En Valencia respondía Isaac Nogués con tres puntos consecutivos que devolvían el marcador al punto de partida del periodo. Samar seguía acertado desde el perímetro y Wong, con un 2+1, confirmaba que el Gran Canaria empezaba a ver el aro con algo más de facilidad, aunque ya demasiado tarde. Ese amago de reacción no sirvió para maquillar el resultado, porque los de Pedro Martínez no levantaron el pie del acelerador: parcial de 7-0 y +28 en el marcador. Che García lo paraba, pero ni siquiera el tiempo muerto frenó a un Valencia demoledor, que superó la treintena de ventaja con un triple de Kameron Taylor. El tramo final mantuvo la misma tónica de todo el partido, con claras deficiencias defensivas por parte de los amarillos y un ataque sin orden, donde cada jugador parecía resolver por su cuenta. Lo importante se decidía en Lugo, donde la igualdad era total en el Breogán-Zaragoza, el único resultado al que se agarraba la parroquia amarilla, pendiente de una victoria del equipo de Luis Casimiro. El marcador final fue de 105-81, reflejo fiel del bochorno de una actuación del Gran Canaria, incapaz de plantar cara al Valencia en un partido en el que se jugaba la categoría. Todos los ojos se dirigían al Pazo, donde un triple sobre la bocina de Spissu terminaba enviando al Granca a Primera FEB, culminando así una temporada de pesadilla.