• La UD vuelve a perder en el Gran Canaria y confirma su mal momento de forma (1-2)

    Fútbol

    24-01-2026 19:42:03

    Aaron Cabrera

    Los amarillos jugaron otro partido nefasto en defensa que confirma la que de momento es su peor racha de la temporada. El gol de los locales lo convirtió Ale García en un encuentro que pudo haber acabado mucho peor sí no llega a ser por la buena actuación de Dinko Horkas.

    Movía ficha Luis García tras la derrota en Santander dándole la primera titularidad del curso a Iker Bravo en detrimento de Jesé y la vuelta de Marvin al once en sustitución del lesionado Viti. Comenzaban los amarillos con ganas de morder y apretar a un Córdoba que no podía conectar tres pases seguidos sin perder el balón. El Gran Canaria reconocía el esfuerzo de sus guerreros al mismo tiempo que Amatucci, Viera y Fuster gobernaban el césped a su antojo. Y cuando menos se esperaba, el Córdoba armaba una contra tras pérdida local y en una jugada embarullada, con Clemente sacando el balón una vez superó a Horkas, Diego Bri recortaba a Enzo y no perdonaba en el mano ante el meta croata en el minuto 10. 

    Los amarillos, que no habían digerido todavía el golpe, recibieron otro puñetazo al mentón en forma de una contra perfectamente ejecutada por Fuentes ante los pitos de un estadio que tan solo minutos antes había aplaudido la actitud de los suyos. Por primera vez en la temporada, a excepción de Santander, la UD parecía superada en defensa, sin capacidad de respuesta y con una situación poco dada este curso. Mika y Barcía eran flanes al lado de los atacantes andaluces y en un abrir y cerrar de ojos la montaña que tenían que escalar los amarillos era muy alta. Cuando se mascaba la tragedia, Ale García levantaba al equipo en peso al mandar para dentro de la red en el minuto 17 un centro inverosímil de Marvín al que nada pudo hacer el arquero cordobés. El gol actuó de oxigenante puro y la UD despertó para volver a encajonar al Córdoba en su área con un gran Amatucci en la sala de máquinas. Lo curioso era la fragilidad defensiva de los pupilos de Luis García, si los andaluces conseguían salir de la presión el peligro sobre el área de Horkas era constante e incluso inquietante en algunos momentos de la primera parte. 

    El choque se estabilizó y la batalla del balón la ganaba la UD pero la sensación de daño inminente era cordobesa. Marvín no estaba cómodo y sus pérdidas incomodaban a un estadio que animaba a los suyos pero no se mostraba del todo contento con el juego amarillo. Iker Bravo no lograba conectar con sus compañeros y pasaba de puntillas sobre el verde en un partido que no estaba dejando bien parada a ambas defensas. Clemente no para de achicar agua y el Córdoba encontraba petróleo con cada salida de balón de los suyos. Viera y Fuster, acostumbrados a un juego más pausado, se diluían en el frenesí del encuentro y los minutos pasaban sin que nada ocurriera sobre el césped. Los atacantes andaluces no paraban de atosigar la portería amarilla hasta tal punto que el Gran Canaria volvía a responder con pitos al ver la pasividad defensiva de sus guerreros. 

     

    La primera parte llegaba a su fin con una buena ocasión de Viera que acababa en los guantes de Iker. Todo por decidirse al paso por los vestuarios en unos primeros 45 minutos muy incómodos para una UD que no encontraba el camino para darle la vuelta a la situación pese a engancharse al encuentro gracias al gol de Ale García. 

    La UD salió con ganas de revertir el marcador y Fuster tuvo la primera ocasión en el 46 de la segunda parte. Pero el Córdoba generaba demasiado peligro y el 1-3 estaba más cerca que el empate amarillo. El conjunto de Luis García pasaba de ser la zaga más segura de segunda división e incluso del fútbol español a parecer un juguete roto en manos de los cordobeses. El Gran Canaria empezaba a perder la paciencia y los andaluces aprovechaban a la perfección el espacio que se creaba a la espalda de los laterales amarillos. Y en una jugada a balón parado en el minuto 63, con un centro milimétrico de Viera, Barcía tenía en su cabeza la jugada más clara de los locales que repelía con una mano espectacular el meta visitante. 

    Necesitaba aire fresco la UD y Luis García se decidía a realizar las primeras modificaciones del encuentro, Viera e Iker Bravo salían para dar entrada a Jesé y Pedrola. Horkas sacaba un pié fundamental para evitar el tercero en el 66 y Viera, visiblemente enfadado, se iba muy contrariado a los banquillos. Jesé, con muchas ganas de demostrar su hambre, avisaba con un gol anulado y animaba a la grada para apoyar a los suyos en el sprint final de la segunda parte. Mika volvía a perder un balón y la inseguridad se instalaba en la pareja de centrales local. El partido comenzaba a romperse y Ale García remataba un buen balón de Fuster para que Iker se luciera y salvará el 2-2. 

    Los cambios daban vida a la UD y cambiaban la cara a un equipo que necesitaba soluciones en ataque. Y en el minuto 74 debutaba, recién llegado de Japón, Taisei Miyashiro con la elástica amarilla para dar salida del terreno de juego a Marvín y volvía, tras superar su lesión, Kirian dando respiro a un Enzo muy poco inspirado. No encontraba fluidez la UD y los nervios se apoderaban de unos jugadores que no estaban acostumbrados a sufrir tanto en defensa desde sus andaduras en primera. Y en el minuto 84, Barcia culminaba su nefasto partido con un penalti absurdo para que el Córdoba pusiera la puntilla al encuentro pero Horkas, con la capa de Superman puesta, se estiraba para parar la pena máxima y dar una vida extra a los amarillos. Gastaba su última bala Luis García con el cambio de Fuster por Aléx Suárez. 

    Los minutos pasaban y el partido entraba en una fase en la que inclusive el árbitro estaba confundido pero tras errores de un lado y otro, el propio colegiado pitaba para finalizar uno de los peores partidos de Las Palmas de la temporada. La cuesta de enero es evidente y el equipo parece no tener capacidad de reacción para darle la vuelta a una situación que empieza a parecer más peligrosa de lo que aparentaba tras la dura derrota en Santander.