Fútbol
07-06-2026 19:13:55
Iván Icígar
Día de gala y de etiqueta para la Unión Deportiva Las Palmas donde 27.128 aficionados visitaron el Gran Canaria para vivir la ida de las semifinales de la promoción de ascenso a Primera División ante el Málaga. Luis García sorprendió con su once inicial, en el que dio la oportunidad a un Pejiño que fue vital en la victoria en Almería, mientras dejaba en el banquillo a Estanis Pedrola. La tensión se mascaba y se apreciaba en los primeros compases del duelo para una Unión Deportiva que contaba con la presión de ser el equipo local. La primera internada con peligro llegó en el bando amarillo, donde Pejiño le hizo un traje a Puga para colocar un centro con toda la intención, aunque no encontró receptor para el remate. Los de Luis García trabajaban con ímpetu la presión para recuperar la posesión y, con una circulación fluida, hacer largo su dominio del balón. Sin embargo, los malagueños, con poco, generaban problemas para Las Palmas. Varios de esos contratiempos llegaban en las botas de Chupe, que lideraba la ofensiva visitante primero con un remate a la media vuelta que obligó a Horkaš a intervenir y luego rematando el córner. Minutos trepidantes para abrir una eliminatoria que iba a definir al primer finalista en la lucha por regresar a la categoría de oro del fútbol español.
El ritmo no bajaba y, por ello, la mínima distracción podía acarrear serios problemas a cualquiera de los dos equipos. Ese fue el caso de Dinko Horkaš, que cometió un error garrafal en la salida de balón y propició la recuperación de un Málaga que se apoyó en el costado zurdo para que Ochoa firmara una gran internada y combinara con Dotor, aunque la jugada se atascó en los metros finales y el meta croata terminó imponiéndose para atrapar el esférico. Estaban siendo minutos delicados para una UD que sufría a la hora de sacar el balón jugado ante la presión del equipo de Funes. Ante esa frustración, Jesé acabó cometiendo una dura falta sobre Dani Lorenzo después de ver cómo el jugador del Málaga le arrebataba una pelota que apuntaba a convertirse en contragolpe. Ahora era el conjunto local el que manejaba posesiones más largas, mientras a Las Palmas le tocaba replegar y buscar la recuperación para salir rápido. En una de esas, Miyashiro combinó en pared con Marvin para que el lateral se proyectara por su banda, aunque la acción, pese a ser prometedora, terminó en nada. Los de Funes generaban peligro en pocos toques aprovechando la calidad de jugadores como Larrubia, Chupe o Lorenzo, aunque la defensa amarilla se mantenía bien plantada en su área para evitar que esas acciones fueran a más.
La Unión Deportiva necesitaba tener el balón para sentirse cómoda, tanto como el agua en el desierto. Los amarillos lo intentaban a balón parado, refugiándose en la magia de los botines de Manu Fuster. El de Manises puso una falta en largo que Herrero blocó con seguridad. Le tocaba contragolpear al Málaga y, entre las protestas de la parroquia amarilla por si el balón había salido de banda, los visitantes siguieron la jugada para acabar gozando de una ocasión clarísima: Chupe puso un centro para Larrubia, cuyo testarazo se marchó por encima del larguero. Protestaba el Gran Canaria mientras el juego se reanudaba sobre el césped. A la UD le costaba avanzar líneas y, tras varios pases entre centrales y portero, empezaron a escucharse pitos desde la propia grada. Era necesario imprimir más ritmo al partido para hacer daño a un Málaga, por el momento, más sólido. El encuentro parecía haberse enfriado también por un ambiente tibio para tratarse de una noche de tanta importancia para el equipo de Luis García. Las imprecisiones en el toque de balón de los amarillos no ayudaban a reconectar con una afición que, en más de media hora, apenas había visto ocasiones de su equipo. Sin embargo, en el 35’ sí dispusieron de una oportunidad clara para alterar el marcador donde Miyashiro puso un centro desde el costado diestro hacia el izquierdo que Pejiño remató, aunque sin la potencia suficiente para inquietar la portería malaguista.
Era la banda derecha la que más frutos le estaba dando a la Unión Deportiva, con Marvin ensanchando ese costado y aprovechando las dificultades del Málaga en esa zona. En una de esas acciones, el lateral entró como un puñal por banda para combinar atrás con un Miyashiro que no llegó al esférico por muy poco. En el 41’ llegó otra ocasión malagueña, con una volea de David Larrubia que llevaba mucho peligro, aunque Dinko Horkaš se hizo grande para blocar el balón y salvar a su equipo del 0-1. Poco después, en un contragolpe del equipo de Funes, los visitantes reclamaron un penalti de Clemente sobre Dotor, después de meter el cuerpo, pero el árbitro, fiel a su criterio inicial, desestimó la petición y el juego siguió. Las protestas se trasladaron al otro lado, donde el Gran Canaria empezó a pitar al colegiado por un balón que parecía córner tras una disputa entre Puga y Jesé, aunque finalmente se decretó saque de puerta para los andaluces. El duelo se calentaba en la recta final del primer tiempo y, fruto de ello, Marvin vio la amarilla. Así, y con una última acción del Málaga en la que Larrubia trató de rescatar un balón sobre la línea de fondo, finalizaba la primera parte con empate sin goles y una Unión Deportiva que todavía tenía mucho que decir.
El segundo tiempo arrancó con protagonismo amarillo, y Las Palmas tardó apenas dos minutos en firmar su primera ocasión del periodo. Tras varios rebotes dentro del área, Álex Suárez empalmó el balón, pero el disparo fue rechazado por un defensor malaguista. Joaquín salió como una bala por su banda y Amatucci apareció para recuperar el esférico, pese a las protestas por una supuesta falta del italiano. El protagonismo era mayor en el conjunto amarillo, que por fin disfrutaba del dominio de la posesión, justo ese aspecto que estaba echando de menos el equipo de Luis García para hacerse fuerte ante su público. Las sensaciones se agrandaron con un disparo de Kirian desde fuera del área, una acción que llevaba mucho peligro, obligó a Herrero a estirarse y levantó a la grada del Gran Canaria. Las Palmas volvió a rozar el gol en la jugada posterior: tras el córner nacido de aquel intento del capitán, Miyashiro recogió el balón y probó suerte con un remate que se marchó muy por encima del larguero. Se frustraba el Málaga, especialmente Chupe, que protestaba por multitud de agarrones de un Mika Mármol que optó por un marcaje físico para limitar a uno de los pilares ofensivos del rival.
Llegaban problemas para la Unión Deportiva en los laterales, porque Clemente vio la amarilla tras llegar tarde a un lance con Carlos Puga en una acción que terminó con cartulina. De este modo, Luis García tenía a sus dos laterales condicionados por la amonestación, un problema serio ante los puñales que el Málaga tenía por las bandas. Uno de esos puñales era Joaquín Muñoz, recién ingresado en la segunda mitad. El extremo, tras marcharse de dos futbolistas amarillos, optó por un disparo con rosca que parecía ir a puerta, aunque se marchó ligeramente desviado por el lado derecho Sin embargo, el Málaga seguía creciendo con el paso de los minutos y en el 56’ llegó el primer gol de la noche. Chupe atacó por su costado hasta que se resbaló; el balón lo recogió Lorenzo, que, con un taconazo, sirvió el esférico en bandeja de plata para Larrubia, quien empujó el balón al fondo de las mallas para adelantar al conjunto visitante en una acción que supuso un mazazo para una UD que estaba dejando buenas sensaciones. Luis García reaccionó con rapidez y realizó su primer cambio: entró Estanis Pedrola en lugar de un Pejiño totalmente gris durante la hora de juego que disputó. Con ello buscaba desborde y, sobre todo, aprovechar una banda izquierda hasta entonces prácticamente inédita en el partido. Viendo que una sola modificación podía no ser suficiente, el técnico ovetense tardó pocos minutos en hacer dos cambios más: Jonathan Viera e Iker Bravo entraron por Manu Fuster y Jesé.
Las Palmas buscaba verticalidad por el costado de un Estanis Pedrola que empezó a entrar en calor con una combinación junto a Clemente, aunque el lateral zaragozano apenas llegó a controlar el balón. Se notaban los nervios en una Unión Deportiva a la que le estaba costando encajar el golpe del tanto malaguista. El juego se volcaba ahora hacia el costado contrario, donde Álex Suárez buscaba un centro que no encontró rematador. A partir de ese despeje salía rápido el Málaga, aunque la jugada se enredó en los metros finales, desperdiciando una acción que prometía entre Joaquín Muñoz y Larrubia. El ímpetu de Estanis era necesario para dar más personalidad al conjunto local. El extremo catalán, además de su habitual desequilibrio ofensivo, aportó también en la presión: tras un esfuerzo innegociable en campo rival, recuperó el esférico y lanzó un contragolpe a favor de su equipo. Por el momento, Las Palmas apretaba, pero sin la claridad necesaria para poner en apuros la portería custodiada por Herrero. Sin embargo, eran los de Funes quienes necesitaban mucho menos para hacer daño al conjunto local. En esta ocasión, ante el desorden de la defensa amarilla, Rafa probó suerte desde más de 30 metros con un disparo con efecto que se marchó desviado por la derecha. Las Palmas se refugiaba en la calma de un Kirian Rodríguez que, tras proteger bien el balón, provocó una infracción malaguista por mano, pese a las protestas. La falta era peligrosa y su ejecutor sería Jonathan Viera. El mago de la feria, en lugar de buscar portería, optó por una cesión en corto a Kirian, cuyo disparo se marchó muy alto.
El duelo entraba en su recta final, en el minuto 80, con Las Palmas obligada a buscar un gol que le permitiera viajar a La Rosaleda con un resultado algo más esperanzador. No tardó en llegar otro susto para los amarillos: Carlos Puga se marchó de su par con facilidad y cayó dentro del área, aunque el colegiado señaló que no había penalti y consideró que el jugador se había dejado caer en busca de la pena máxima. En esta fase, el partido se convirtió en un auténtico correcalles, con un descontrol absoluto por parte de ambos conjuntos. Fue entonces cuando Luis García agotó su última ventana de cambios, dando entrada al canterano Iván Medina en lugar de Lorenzo Amatucci. El cronómetro corría en contra de una Unión Deportiva que se mostraba incluso plana a la hora de proponer, mientras el Málaga se sentía cómodo e incluso se atrevía a generar más que el equipo que iba por detrás en el marcador. Los andaluces rozaron el 0-2 con un mano a mano de Darko Brasanac tras recibir un gran pase filtrado de Larrubia, aunque en el duelo entre balcánicos, Dinko Horkaš salió vencedor y salvó una vez más a Las Palmas. El colegiado señaló cuatro minutos de añadido, ese era el tiempo que le restaba a la UD para buscar el empate. Tocaba aferrarse a la chispa de Jonathan Viera, a un momento de lucidez que abriera una puerta a la esperanza para los locales. El mago de la feria filtró un balón exquisito a Iker Bravo, pero el delantero definió al muñeco. Así finalizaba la ida de las semifinales del playoff, con derrota de Las Palmas por 0-1 ante un Málaga superior, y con los de Luis García obligados a remontar en La Rosaleda.