• Las Palmas supera sus fantasmas y regresa a los puestos de promoción (2-0)

    Fútbol

    02-04-2026 18:00:13

    Iván Icígar

    La UD Las Palmas regresa a la senda de la victoria con un triunfo que la devuelve a los puestos de playoff. Los de Luis García supieron rehacerse de un inicio complicado para imponerse al conjunto granadino gracias a su oficio y a una mayor eficacia de cara a puerta. Taisei Miyashiro y Cristian Gutiérrez, autores de los goles amarillos (2-0).

    Los de Luis García afrontaban la visita del Granada al Gran Canaria con la intención de regresar a los puestos de PlayOff, de los que no salían desde la séptima jornada. El encuentro arrancó con energía, con una Unión Deportiva que adelantaba líneas de la mano de un Viti Rozada eléctrico en la conducción. El ex del Oviedo buscó a Miyashiro en la primera llegada amarilla, aunque el balón terminó despejado a córner. Poco después llegó una acción de infarto para el conjunto insular: un error en la salida de balón, desde Horkaš hasta Loiodice, propició la recuperación de Sergio Ruiz, que conectó con rapidez con un Pablo Sáenz infalible en la definición. El tanto terminó anulado por fuera de juego, pese a la posibilidad de que un toque de Loiodice lo hubiese habilitado. Los amarillos seguían atascados en la salida de balón, con una defensa poco fina a la hora de construir jugada desde atrás ante un Granada mordiente en la presión.

    Apenas superado el minuto ocho de partido, Luis García se vio obligado a realizar su primer cambio tras las molestias físicas de Enzo Loiodice, que abandonó el terreno de juego en camilla, mientras ingresaba un Kirian Rodríguez que asumía la capitanía. Un nuevo error en la salida de balón de la UD volvió a generar peligro a favor del Granada: tras una buena recuperación, Arnáiz pudo finalizar sin apenas oposición, aunque Horkaš respondió con seguridad para blocar el disparo. Los fallos en el pase de Las Palmas comenzaban a ser preocupantes, especialmente en futbolistas poco habituales en este tipo de errores, como Amatucci o Fuster, imprecisos en el medio. El partido bajó en decibelios, con un Gran Canaria apagado mientras su equipo trataba de encontrar comodidad ante un Granada sólido en defensa y con criterio en la posesión. Con una presión tan tibia, la UD perdía capacidad de recuperación y veía reducidas sus opciones de generar peligro a los chicos de Pacheta.

    Las Palmas decidió buscar alternativas para avanzar líneas, apostando por balones largos y por la velocidad de sus puntas. En una de esas acciones, Taisei Miyashiro controló con calidad un pase en largo de Mika Mármol, aunque la jugada quedó invalidada por fuera de juego del nipón. Poco a poco, los de Luis García empezaban a mirar la portería defendida por Astralaga con mayor intención. Los amarillos fabricaron una buena combinación nacida de un saque de banda: Bravo dejó un taconazo de calidad para Amatucci, que avanzó sin oposición y terminó asistiendo a Kirian. Sin embargo, en lugar de probar suerte con el disparo, el canario buscó a Miyashiro con un pase demasiado fuerte que se perdió por línea de fondo. Álex Suárez ganó protagonismo en su emparejamiento con Arnaiz: pese a un primer amago del nazarí, el central de la UD se lanzó al corte para negar el disparo. La defensa amarilla mostraba síntomas de mejora, y Clemente protagonizó otra acción de riesgo exitoso al anticiparse frente a Sola para cortar el balón.

    Pese a la mejora en la faceta defensiva, a Las Palmas todavía le faltaba algo más para sacar mayor provecho de sus acciones de ataque. Ese premio llegó tras otro destello de calidad de Iker Bravo, que se sacó de la chistera un gran pase para Kirian, aunque esta vez el canario optó por disparar y su chut terminó rebotando en la zaga nazarí. Miyashiro recogió el balón y soltó un latigazo que se marchó ligeramente desviado. Bravo empezaba a aparecer y su influencia comenzaba a dar frutos al equipo local. El cedido por el Udinese volvió a tirar de talento para asociarse con Ale García, aunque su intento de centro salió desviado y perdió todo el peligro. Aun así, esta era la Unión Deportiva que quería ver el Gran Canaria, contagiando a las gradas y encendiendo a la afición. El ritmo había aumentado de forma considerable en esta recta final de la primera mitad. Ahora era el Granada quien amenazaba, con un Pablo Sáenz que vio a Horkaš adelantado y probó fortuna con un disparo lejano que se marchó alto. Las asistencias médicas saltaron al césped para atender a Viti tras un choque duro con un rival. Por el tiempo perdido, el colegiado añadió cinco minutos. Un tiempo de descuento en el que Las Palmas volvió a las andadas con poco peligro ofensivo y cediendo ante el Granada. Manu Fuster intentaba darle sentido a la combinación, aunque en más de una ocasión no encontraba apoyos cercanos, mientras Kirian y Amatucci optaban por asegurar con pases de seguridad en lugar de mirar hacia delante. Acto seguido, los de Pacheta salieron como una exhalación al contragolpe: Pascual prolongó para Arnaiz, que se topó con un Mika Mármol providencial al incomodar bien el disparo, mientras Horkaš, protagonizando una tarde aciaga, no acertó a salir a por el balón. Así finalizaba la primera parte, con pitos en el Gran Canaria y el 0-0 intacto en el luminoso.

    Ya en la segunda parte, y ante los problemas de circulación de Las Palmas, el balón parado se erigió como una vía valiosa para generar peligro. Manu Fuster fue el encargado de ejecutar estas acciones y, en un saque de falta, puso un buen balón al área que Mika Mármol prolongó, aunque la jugada terminó despejada a córner. Ese saque de esquina acabó siendo de oro para los de Luis García, porque supuso el 1-0. En el minuto 49, Fuster volvió a colgar un buen balón que Mármol peinó de cabeza para que Miyashiro, en una posición inmejorable, empujara el esférico al fondo de la red y adelantara a la UD en el Gran Canaria. El tanto sentó bien a los amarillos, que ofrecieron una versión más intensa en la presión. Ale García forzó un error de Astralaga en la salida de balón, aunque la acción no pudo aprovecharse. Miyashiro también fue ganando presencia, ofreciéndose con insistencia en ataque, mientras Iker Bravo se asociaba con criterio con sus compañeros en la zona ofensiva.

    Ahora era el conjunto andaluz el que llegaba con más frecuencia a la portería contraria, con Jorge Pascual como principal protagonista. Primero lo intentó con un remate de cabeza, alto pero centrado, tras un pase de Álex Sola. Acto seguido, Pascual volvió a tener otra ocasión en su cabeza, esta vez a centro de Hormigo, aunque su testarazo se marchó por el lado derecho de la portería. Antes de llegar al minuto 60, llegó una jugada polémica en el Gran Canaria. Tras una combinación entre Clemente y Miyashiro, Ale García recibió el balón dentro del área y fue derribado por un agarrón de Diaby. Pese a los pitos de la grada y las reprimendas del 22 de la UD, el colegiado no consideró la acción merecedora de penalti y dejó seguir el juego. Mientras tanto, Luis García recurría a la vieja guardia con Jonathan Viera y Jesé, que entraban en lugar de Manu Fuster e Iker Bravo. Laxe estaba permitiendo bastante contacto, apostando por un juego físico que ambos equipos trataban de aprovechar a su favor. El Granada cortó una acción prometedora de Jesé con un empujón de Loïc Williams, y la UD vio cómo Amatucci se jugaba la tarjeta roja para frenar un contragolpe rival.

    Los pupilos de Pacheta buscaban hacerse con el control del balón para acercarse al gol del empate. De esta manera, era Álex Sola quien asumía galones con un remate con la zurda, escorado desde la izquierda, que terminó marchándose por el costado izquierdo tras la asistencia de Izan González. El partido se detuvo momentáneamente por una falta sobre Álex Suárez y, tras dolerse, el que había arrancado el encuentro como capitán amarillo pudo reincorporarse para asó reanudar el juego. El balón parado volvía a aparecer como una vía de peligro para Las Palmas, que estuvo cerca de firmar el segundo. Una falta algo lejana fue ejecutada por un Jonathan Viera inspirado. El mago de la feria se sacó de la chistera un buen disparo que estuvo cerca de ver puerta, demostrando su calidad e importancia en este tipo de acciones. Era ahora el turno del Granada, que dispuso de una ocasión clarísima para igualar el marcador: Alemañ colgó un centro medido y Diocou conectó un testarazo que se marchó rozando el larguero. Mientras tanto, Las Palmas agotaba su última ventana de cambios con las entradas de Herzog y Cristian Gutiérrez por Álex Suárez y Ale García. Luis García apostaba así por un doble lateral en el costado izquierdo, en busca de reforzar la defensa tras un partido discreto de Ale García. La entrada del ex del Villarreal, Manu Trigueros, ayudó al conjunto andaluz a ganar enteros en ataque y dar más de un susto a la Unión Deportiva. En una de esas acciones, Alemañ se plantó en una posición ideal para poner las tablas, pero en el mano a mano ante Dinko definió con la zurda sin demasiada precisión y desperdició la ocasión más clara del Granada en la segunda parte.

    Pese a los destellos de calidad de Miyashiro y Jesé, Las Palmas se mostraba incómoda en la recta final del encuentro. Restaban cinco minutos más el añadido para cerrar una victoria que devolvería a los isleños a puestos de PlayOff. Sin embargo, el Granada trataba de evitarlo e incluso llegó a marcar lo que habría sido su segundo gol anulado de la tarde. En esta ocasión, tras un despeje de Amatucci, el balón cayó a los pies de Hormigo, que remató en condiciones para anotar, aunque el fuera de juego volvió a negarles el empate. En el minuto 88 se desató la locura en el Gran Canaria: Jesé tiró de calidad para dejar atrás a un par de defensores nazaríes y se plantó en buena posición para disparar desde fuera del área. Astralaga respondió con una buena parada, pero Cristian Gutiérrez estuvo atento al rechace para empujar el balón y sentenciar el partido con el 2-0, un tanto que sabía a gloria. El colegiado añadió cuatro minutos de prolongación, pero la UD, bien plantada atrás, consiguió cerrar el encuentro sin sobresaltos y sellar una victoria que la devolvía a la zona de promoción, manteniendo vivas sus opciones de ascenso.