Baloncesto
17-05-2026 10:48:04
Iván Icígar
El Dreamland Gran Canaria afrontaba la visita al Barris Nord con el conocimiento de que, en caso de ganar, dejaría la permanencia más cerca que nunca. El arranque del encuentro fue complicado para un conjunto amarillo superado por la presión del Barris Nord y por la intensidad defensiva del Hiopos Lleida. El parcial inicial fue de 8-2, con Mike Tobey como único anotador claretiano en esos primeros compases. La diferencia de energía dificultaba la circulación de balón del Granca y, por tanto, la generación de buenas opciones en ataque. Tras un inicio marcado por el desacierto, Metu logró sumar al tercer intento para reactivar la ofensiva de su equipo, mientras Paulí añadía un punto más desde la línea de personal. Pasaban los minutos, Che García movía el banquillo, pero el Gran Canaria no encontraba la fórmula para superar la presión asfixiante del conjunto catalán. Después de una canasta de Adrià Rodríguez, el técnico argentino tuvo que detener el partido con 10-4 en el marcador. Lleida seguía a lo suyo con Paulí y Krutwig sumando, aunque los amarillos empezaron a reencontrarse en ataque con una acción de Eric Vila bajo el aro y un triple de Isaiah Wong, que dejaba abierta la puerta a una posible reacción. El rebote ofensivo estaba castigando mucho al equipo de Che García, concediendo varias segundas oportunidades al conjunto local, aunque este no terminaba de aprovecharlas. El cuarto se cerró con una canasta de Krutwig que dejó el 16-9 en el marcador.
Los de Gerard Encuentra arrancaron el segundo asalto como terminaron el primero: anotando, y además por partida doble, de la mano de James Batemon. Pero algo había cambiado. El Granca veía el aro algo más grande que minutos atrás y, con triples de Jefferson y Pelos, se colocó a cinco puntos de Lleida. Sin embargo, un parcial de 4-0 del conjunto local, aprovechando la superioridad de Krutwig en la pintura, obligó a Che García a pedir de nuevo tiempo muerto. Pese a que Kassius Robertson abrió su cuenta particular a la vuelta a pista, Lleida firmó su mayor ventaja hasta el momento (+10) con canastas consecutivas de Krutwig y Dani García. El Dreamland Gran Canaria estaba en caída libre y no lograba superar la muralla impuesta por el cuadro leridano, mientras los locales, empujados por un Barris Nord imponente, seguían aumentando su renta con un 2+1 de Agada y una canasta al contraataque de Dani García. Brussino recortó desde la personal para el Granca, tras el doble fallo de Oriol Paulí en la misma faceta (32-20), pero el ex claretiano no tardó en devolver el golpe con una nueva canasta en la siguiente acción. El esfuerzo innegociable de Pierre Pelos trataba de mantener a flote al equipo amarillo, pero estaba demasiado solo ante un conjunto local que seguía sumando con una dupla Agada-Ejim dominante. La cantidad de pérdidas del Granca era sangrante, con hasta ocho en ese tramo, y Millán Jiménez, con una bombita, colocó el +18 para los de Encuentra. Un par de tiros libres anotados por Alocén y dos tiros al hierro de Metu en la última jugada cerraron la primera mitad con Lleida mandando con claridad en el marcador (40-24).
La historia arrancó bien para el Granca en la segunda parte, con un triple de Nico Brussino para reducir distancias. Sin embargo, la alegría fue efímera, ya que Oriol Paulí respondió con un 2+1 que restablecía la ventaja local. Chimezie Metu anotó dos tiros libres para iniciar el intento de remontada, aunque su equipo seguía cargado de faltas personales, acumulando cuatro en apenas los dos primeros minutos del cuarto. Mientras tanto, Oriol Paulí estaba haciendo mucho daño a toda la defensa amarilla, firmando dos canastas más y cuajando un gran partido ante su exequipo. Imparable el catalán en los uno contra uno y en las penetraciones a canasta. James Batemon agravó la crisis de un Dreamland Gran Canaria que se veía 21 abajo cuando todavía quedaban 15 minutos de partido. Parecía difícil empeorar el rendimiento ofensivo del Granca en la primera parte, pero lo consiguieron en un tercer cuarto en el que, cumplidos apenas cinco minutos, solo habían anotado cinco puntos, errando todo tipo de lanzamientos. Isaiah Wong se erigía como la única noticia positiva de su equipo, anotando 11 puntos consecutivos con tres triples que servían a los amarillos como un clavo ardiente al que agarrarse (52-39). Krutwig sumó en la pintura para cortar la sequía, mientras Wong combinaba con Kassius Robertson desde el 6,75 para situarse a doce puntos, momento en el que Gerard Encuentra solicitó tiempo muerto. Salió al contragolpe Lleida con un Dani García fino en la definición de la bandeja para superar a Chimezie Metu, pero el Granca no se frenó y siguió recortando con un fadeaway de Pelos, que se sumó a la reacción, y con un Isaiah Wong dominante en la penetración a canasta. Así se cerró el tercer cuarto, con un Granca que resurgió de sus cenizas cual ave fénix en la recta final (56-46).
Atoumane Diagne fue el encargado de abrir la lata en el inicio del último asalto, aunque Pierre Pelos irrumpió como un torbellino con un triple que sacaba al Granca de la barrera psicológica de los diez puntos. Albicy anotaba dos tiros libres para mantener viva la remontada, pese al mate de Diagne. Volvía a aparecer, una vez más, Pierre Pelos, que forzó una falta de tres puntos. Desde la personal, el galo no falló ninguno de sus lanzamientos y redujo la diferencia a seis. El ex del Bourg estaba siendo imparable y volvió a anotar tras una buena conexión con Albicy. Pelos sumaba ya 15 puntos y 10 rebotes, sosteniendo con más vida que nunca a un Dreamland Gran Canaria que firmaba un parcial de 8-25 en un Barris Nord abarrotado. El guión no cambiaba: Pelos se había transformado en una pesadilla para el Lleida y firmó otra canasta de enorme factura a tablero, completamente desatado. Adrià Rodríguez anotó para intentar cortar el momento amarillo, pero no fue suficiente: Isaiah Wong enchufó otro triple que dejaba a los claretianos a un paso del conjunto de Encuentra. La remontada se consumó con un triple de Chimezie Metu (62-64). El Lleida pasaba ahora por sus peores minutos, descompuesto como un azucarillo, mientras el Granca rozaba el cielo con otro triple de Metu que ponía el +5. Los locales reaccionaron a tiempo para volver a empatar tras un parcial de 8-3 liderado por James Batemon. Ya por debajo del minuto final, apareció Isaiah Wong, clutch en el uno contra uno, para anotar y mantener vivo el duelo, que se había convertido en puro cine con su pulso particular ante Batemon. El escolta del Lleida acudió a la línea de personal con la opción de igualar de nuevo y no falló: 72-72. El Granca tuvo balón para sentenciar, pero el triple de Pelos se estrelló en el hierro y fue Batemon quien se la jugó con acierto desde el 6,75. Apenas quedaban 6,5 segundos para que el Granca buscara un triple milagroso que enviara el partido a la prórroga. En el saque de banda, Isaiah Wong no encontró un receptor cómodo, Brussino se la jugó entre varios defensores, capturó el rebote ofensivo y Metu tuvo que lanzar a la remanguillé, pero el intento fue malo. Así, el Granca acababa perdiendo un partido que, tras una gran remontada, parecía tener en la mano en la recta final.